Homenaje por Perucho Mejia Garcia

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Homenaje a Ismael Roldan (1964-2009), gran ilustre caricaturista.

El caricaturista celebra el ser artistico mediante las formas que restituyen la propia representación del rostro.

Con el presente artículo quiero expresar diversas cuestiones vivenciales, educativas y artísticas que giran en torno a Ia obra de Ismael Roldan Torres: la caricatura. Procedo entonces, a continuaci6n, no de forma sistemática, pero si describiendo rememorativamente a partir de varias fuentes por tanto necesarias, pero valorando significativamente momentos fundamentales de su saber y hacer artísticos. Sin embargo, aunque nuestro corazón se mueve en Ia extrañeza de su presencia, nos detenemos ante ella para no olvidar que su memoria, recuerdo y talento siempre estarán con nosotros. Por eso, ante su temprana desaparición, su presencia espiritual Io trae a escena a este espacio para rendirle un significativo tributo con sentimiento profundo.
Nacido en 1964 en Santiago de Cali, Colombia, ciudad en Ia que vivió hasta los dos años antes de radicarse con su familia en Bogotá, demostró desde muy niño habilidad innata para trazar líneas y formas, avanzando vertiginosamente hasta los 12 años, edad en Ia que comienza su carrera ascendente como excelente dibujante y caricaturista.

Mientras tanto "se podria recordar que Ismael antes de aprender a leer y a escribir, aprendio a dibujar", nos dice su padre el doctor Ismael Roldan Valencia.
Por esta época y entre los 12 y los 20 anos empieza a dibujar de manera continua para los periódicos El Pueblo de Cali donde publica la primera caricatura de Jorge Luis Borges; así mismo en El Siglo y El Tiempo de Bogotá, publica semanalmente en el desaparecido periódico Lecturas Dominicales.
Pero señalemos que es justamente a los 14 años que descubre al gran caricaturista norteamericano David Levine (1926-2009) en quien encuentra Ia primera referencia anímica y artística que le permite una imagen ideal y el impulso decisivo para Ilegar a su propia realización como caricaturista, adquiriendo de el Ia capacidad para trabajar en blanco y negro y exagerar las expresiones del rostro sin que estas pierdan su propia esencia e identidad.
De otro lado, a los 20 años y cursando estudios de diseño grafico en la Universidad Nacional, y debido a un cese prolongando de actividades académicas, viaja a Barcelona a perfeccionar sus estudios. Allí se encuentra con la gran sorpresa de que por estar muy avanzado debía buscar espacio en otra institución. De esta forma ingresa a la Universidad de Oxford a perfeccionar el idioma inglés con el propósito de ingresar a Ia Saint Martin University, ocurriéndole lo mismo que en Barcelona. Por entonces, la directora del departamento de ilustración le dice que su portafolio es de una calidad muy alta, lo suficiente como para realizar un doctorado, y le recomienda que lo mejor es que viaje a los Estados Unidos, país donde puede encontrar el espacio adecuado para lograr sus intenciones artísticas.
Es preciso indicar que antes de viajar a ese país, se traslada un año a República Dominicana para hacer estudios en Altos de Chavon.
Haciendo eco de estas experiencias, llega entonces a los Estados Unidos en 1986 e ingresa a la Parsons School of Design de Nueva York donde recibe su titulo en BFA (Bachiller en Bellas Artes).  Por esta época su interés se centra particularmente en las obras y dibujos del pintor francés Dominique Ingres, en Lord Frederick Leighton, pintor y escultor británico, Sir Lawrence Alma Tadema, pintor holandés neoclasicista de la época victoriana, más conocido por sus suntuosos cuadros inspirados en el mundo antiguo, en William Adolphe Bougereau, pintor académico frances, y en el caricaturista, pintor, dibujante y escultor frances Honore Daumier de quienes obtuvo decisivas y múltiples referencias que fue incorporando a su imaginación, a su creatividad y a sus prácticas artísticas.
Señalemos también que en este tiempo su persistencia y profunda disciplina, se ven reflejadas en un nuevo amanecer que da lugar al conocimiento personal de Levine de quien toma no solamente su saber artístico, sino que el mismo lo orienta convirtiéndose en su verdadero maestro, en su centro, y en el camino que lo ve dibujarse hacia el conocimiento de su propio objetivo: la caricatura. A partir de allí, Ia obra de su maestro entonces, le abre un camino que resulta decisivo para adquirir el dinamismo que toda su actividad artística requiere.
En efecto, el lo convierte en su discípulo, y de esta forma, lo conduce por el conocimiento empírico y espontaneo hacia la maduración artística que así lo ve consagrar en el ámbito norteamericano e internacional.
Asimismo, encuentra en Jean Mulatier, Ricord y Morchoisne, el punto de partida para el manejo impecable del color y del volumen, características que Ismael supo canalizar y objetivar con gran sentido y repercusión en su trabajo.
En su vocación como consumado artista también va hacia Ia obra de otros importantes maestros como Jacques Louis David, Caravaggio y Velazquez, quienes estimularon sus posibilidades practicas, su preparación e ingenio. En ellos busca y consigue esos secretos útiles de expresión como el manejo de Ia luz que le permiten cristalizar evidentes progresos en Ia caricatura. A partir de aquí, su visión artística consiste en hacer manifiesto un pensamiento constante capaz de registrar y vincular el arte con un poder de aplicación que se expresa en su consiguiente transformación.
Por lo demás, hay algo particular, casi místico, y es que Ia actividad artística de Ismael tiene en la voluntad su propio sentido, su propia realización.
Se comprenderá también que, aunque su papel no es imitar el rostro de los personajes, su actividad artística se centra en poner en evidencia un juego de formas guiadas por Ia ilustración con las que alcanza todas las posibilidades técnicas para fundamentar su trabajo.
Recordemos que su obra se instala no solamente en el lenguaje de los gestos, sino en la interaccion de principios visuales, cromaticos, de formas y de perspectiva, elementos capaces de darnos a entender to que va que dejando cifrado en el universo de su sentido perceptivo.
Hay, pues, otro aspecto esencialmente peculiar, y es que Ismael fue un eximio dibujante por excelencia no solamente de la figura humana, sino también de "animales", a través de los cuales, los hechos, las ideas y los conceptos han alcanzado su propia visión imaginaria en torno a la caricatura como principio humorístico.
Respecto a ellos dijo en su última entrevista: "Es particularmente muy jocoso cuando el rostro de los animales me ayuda con el tema que escojo para dejarlo allí plasmado".
Pues bien, este singular tema se fue moldeando a través de formas conducentes a posibilidades más complejas, establecidas en aspectos característicos entre lo humano y lo animal - zoomorfismo - en un mecanismo que le permitiría dar vida a su proyecto Ilamado "Caricanimals". El objeto animal o humano, por tanto, se convierte en el ámbito singular, propio de su saber y análisis, a través del cual encarna siempre los asuntos y reflexiones fisonómicas con las cuales plantea explícitamente el conjunto de su obra.
Humanamente sensible, se encamino siempre hacia el conocimiento profundo de la fisonomía, gracias a la cual logro la clave que dio cuenta de esa gran virtud casi perfecta que hizo muy suya y que supo captar de forma visionaria desde niño. Por otra parte, su universo caricaturesco se caracteriza por una fuerza creadora que Ilego a alcanzar asombrosa plenitud en el curso de su corta vida. Es precisamente en este universo, en el que logra abstraer la esencia de los personajes a través de la deformación como fundamento regulador, y que en definitiva lo caracteriza por un particular mecanismo de expresión como lo es Ia síntesis.
De esta manera nos damos cuenta, que la síntesis tiene lugar en las deformaciones del rostro. Por eso, para Ismael, las deformaciones del rostro obedecen a un hecho singular de su universo artístico que con frecuencia expresa en los propios aspectos creativos de personajes famosos.
Complementariamente, y con relación al rostro, la caricatura se evidencia en la mirada, pero, para ello, es preciso buscar libremente el recuerdo y la imaginación. Ahora bien, la caricatura es resultado de la evocación del rostro. Por eso, es a partir de la imagen caricaturesca que los diversos aspectos del rostro parecieran irradiar una fuerza del recuerdo que no se agota en las posibilidades para reconocer las características físicas.
Ciertamente, sobre la base de la caricatura comprendemos el espíritu y el objeto de la creación porque en ella acontece una representación artística.
Es comprensible entonces, que a su trabajo fisonómico, Ismael le agrega con particularidad, un valor cómico y dramático, que tiene a la misma vez una fuerte carga psicológica. Esto se ve reflejado - por ejemplo - en las caricaturas de Obama, Breslin, De Niro (una de sus predilectas), Tyson, Alanis y Thomas Mann.
Añadamos que en él tres aspectos son fundamentales y constituyen Ia base para ser considerado un artista por excelencia de la caricatura: 1. su relevante investigación fisonómica, 2. la obligada referencia visual y analítica de los personajes y 3. Su método eficaz aplicado con diversos procedimientos gráficos conseguidos mediante apropiadas representaciones volumétricas, técnicas y conceptuales.
Maestro de Ia excelencia, sin duda, Ismael supo demostrar a través de particulares ideas visuales, el trascendente e importante mundo de las imágenes del rostro. Y en un orden más sutil, el nos ensena que sus imágenes caricaturescas transitan bajo un principio de figuración de índole emotiva que producen un placer sensorial constituido a través de Ia representación, permitiendo a través de las formas y aspectos del modelo, la propia determinación del suceso mediante su advenimiento visual.
Asimismo, por los motivos ya mencionados, no podemos olvidar la inmensa impresión que causo su exposición de caricaturas realizada en el Centro Colombo Americano, en el homenaje que se le rindió en el XIV Salón de Historietas y Caricaturas de Cali en el año 2007. En ella demostró ser un verdadero virtuoso en cuyo estilo refleja un vastísimo manejo técnico y un trabajo profundamente elaborado.
Fue allí, efectivamente, donde nos dimos cuenta que estábamos ante un maestro de grandes dimensiones creativas y artísticas.
En Ia captación de las formas del rostro el mismo nos hace ver con la naturaleza de su tono artístico la propia esencia de sus personajes, pues en ellos exalta los más intrincados aspectos del rostro, a través de un sin número de particularidades.
Del mismo modo, su dimensión fisonómica caricatográfica no tiene límites, como tampoco su capacidad analítica, puesto que con ellas deja testimonio de su inminente conocimiento. Esto se evidencia en los muchos bocetos que realizo a lápiz, ya que en ellos no solamente hay un manejo impecable de formas, volúmenes, líneas y texturas, sino también un sólido conocimiento de Ia figura humana y de la arquitectura.
Ahora bien, en él, la caricatura marca la chispa de la significación haciéndonos comprobar un placer que sobrepasa el objeto de la mirada más allí de nuestra sorpresiva e inmediata reacción.
De igual forma no le basta la función de crear, sino que trabaja Ia caricatura con singular apasionamiento, a la vez que convierte su trabajo en un campo de imágenes que adquieren un valor de documento y de comprensión artística, a través de las posibilidades materiales del acrílico.
Por otra parte, el objeto de la caricatura, no está dado solamente por un conjunto de líneas, sino por un estilo que pertenece al desarrollo propio del caricaturista, así como a la fuerza anímica que constituye el fundamento del objeto que crea y hace ver.
De esta forma, el caricaturista es, antes de ser homo ludens un homo artisticus, porque su yo corporal emana siempre una acción que contribuye y activa el proceso, las técnicas y el medio que lo convierten en artista.
Así mismo, la cara le otorga al caricaturista el impulso que sirve para trazar por principio su verdadera paradoja.
Desde esta perspectiva, Ismael decía refiriéndose a Ia caricatura: "los ojos y la expresión de la boca, son las dos características mas importantes que en esencia me permiten plasmar una imagen".
Ahora bien, Ia actividad artística de Ismael Roldan representa una larga investigación desarrollada a lo largo de casi 30 años. Dicha investigación que supo enmarcar en un amplio pensamiento construido sobre diversas relaciones de técnicas y métodos, le permitió responder de manera singular a Ia actividad disciplinada y rigurosa que siempre lo caracterizo.
Por ejemplo, el estudio riguroso de Ia imagen del rostro, le permitió analizar aspectos fisonómicos que como en Da Vinci, Daumier o Gustavo Dore, fueron trascendentales para transmitir en sus bocetos y dibujos el carácter emotivo de
los personajes caricaturizados.
Partiendo de estas observaciones, podemos decir que en cada caricature suya se incorporan y se exponen diversos juegos estéticos que siempre reflejan en su esencia anímica el patetismo y la particularidad física de los personajes. Es digno reconocer sin confundir los estilos el importante lugar cimero que ocupa Ismael Roldan junto a los caricaturistas fisonómicos Ricardo Rendon y Arles Herrera Calarca, y con ellos Jorge Restrepo, Guaico, Helena, Carlos Cardona y Tayrona, entre otros, porque ante su ya distinguida vocación, producción y publicación pudimos empezar a entender el espíritu y Ia verdadera dimensión estética de la caricatura colombiana, así como su relación de contenido y variado desarrollo. Pero, sin duda, hay una verdad profunda e indiscutible y es que Ismael Roldan Torres, ha sido y será por excelencia una de las figuras más preponderantes y uno de los caricaturistas más destacados de todos los tiempos en nuestro país y en el mundo.
Por este motivo, no debemos olvidar que parte significativa de sus muy bien logradas caricaturas de personajes famosos aparece publicada en revistas y periódicos de Estados Unidos como: Newsweek, Forbes, New York Post, Sports Illustrated, Wall Street Journal, The Washington Post, Upside, EE.UU. News and World Report, Los Angeles Times, Business 2.0, Games, The Baltimore Sun, The Philadelphia Inquirer, Washington Times, y en muchas otras publicaciones europeas y asiáticas.
El estilo desarrollado por Ismael se manifiesta en su totalidad en una atmosfera impecable que une anat6micamente Ia semejanza de los personajes con el parecido de las imágenes, en tanto es capaz de representar mutuamente en el espíritu de su imaginación creadora su verdadera misión y compromiso con el arte.
Gracias a él entonces, Ia caricatura se convierte en el milagro de la significación en presencia del arte, porque su trabajo trasciende no solamente la mera condición y relación estética, sino el complejo acto sobre Ia representación del suceso humano mediante Ia imagen caricaturesca como memoria.
De una manera o de otra, entre el caricaturista y el artista hay, por tanto, una relación estética emparentada con los mas disimiles fundamentos y técnicas, puesto que con ellos, puede dar cuenta de lo concerniente al propio objeto artístico. Teniendo en cuenta lo anterior, tal vez, él hecho más significativo y notable, es el trabajo caricatográfico realizado para Philippe de Montebello el director del museo Metropolitano de New York en el año 2008 y que fue publicado en la sección de Letras y Artes en Ia edición del 10 enero de ese mismo año en el Wall Street Journal. Esta caricatura fue adquirida por el museo y paso a ser parte de la colección privada, consagrando a Ismael sin ninguna duda entre uno los más grandes de este género en el mundo.
"Esto es emocionante para mí, dijo, y creo que para los amigos que yo esté en ese templo del arte; por eso les participo esa Buena noticia a todos".
Sus caricaturas todas, manifiestan una impresión psíquica trabajada desde el interior de los personajes ya que estos están representados con descripción gestual minuciosa.
Podríamos decir en este sentido que la caricatura es Ia imagen que no se resiste a un simple trazado visual, sino que, en el fondo, su propio hecho expresivo nos aproxima precisamente al vínculo con la realidad humana.
Ahora bien, Ia singularidad de Ismael se puede expresar acertadamente a través de un sólido y latente principio: talento. Por ello, es preciso entender que, eI fue en esencia un ser humano excepcional, siempre dispuesto a asumir el saber artístico como un medio de expresión en el que encontró la fuente de toda su producción y su saber y en el que supo mantenerse vigente gracias al variado ambito artistico que le fue subyacente.
Y es que, ante cualquier pregunta que se le hiciera, respondía con entusiasmo y jovialidad, exponiendo de manera espontanea sus propias ideas en torno a la caricatura o at humor. En efecto, expresaba que a pesar de exagerar los rasgos del personaje, estos nunca perdían su esencia e identidad. Todo esto lo transmitía y lo ensenaba en las charlas y en los "dibujatorios" a sus discípulos en Colombia y en los EE.UU.
Los editores del diario Wall Street en el que estuvo vinculado como colaborador permanente durante los últimos doce años, escribieron sobre su invaluable actividad artística el 22 de septiembre de 2009, exaltando: "Capturaba con gracia y de manera vivida Ia esencia del personaje mientras que detrás convergía el concepto que acompañaba el articulo".
Usando como pretexto el arte, el ha hecho de sus caricaturas, sin lugar a dudas, un universo en el que se proyecta la estética, y en el que desde el punto de vista conceptual su trabajo acompaña un autentico sentido del placer visual y comunicativo.
Pero, más allí de su propia actividad y producción, Ismael no pudo ver realizado el proyecto de publicar su libro sobre diversas investigaciones e indagaciones en torno al arte de la caricatura. Sin embargo, con su extensa y significativa obra, ha logrado dejar uno de los más resonantes testimonios que servirá de guía para muchos neófitos, experimentados y académicos de la caricatura.
Irremediablemente, el mundo ha perdido a uno de los más grandes genios de la caricatura de la que dejo un autentico legado y un nítido horizonte el cual ha trascendido Ia dimensión del arte más allí del territorio colombiano y norteamericano.
Sin duda alguna, el espíritu de Ismael aun nos acompaña y nada nos impide hablar con extrañeza de él, porque su memoria esta en lo más cercano de nuestra presencia, y porque toda su significativa obra sobre el ámbito de Ia caricatura, constituye la más directa afirmación a Ia celebridad, al reconocimiento universal y a la inmortalidad de su nombre.

 

Caricatura de Perucho Mejia Por Jorge Restrepo.

 

 

Última actualización ( Jueves, 04 de Agosto de 2011 22:41 )